Capítulo 223: Tras un respiro
—Ah…
hacía tiempo que no me cansaba tanto.
No
había coraje o frustración en la expresión de Chrome-chan. Más bien parece
tener un rostro renovado.
—
¿Y qué tal? ¿Soy más rápida que antes?
—Sí…
Honestamente, creo que de no haber alterado el lugar habría sido difícil.
De
haber peleado en el suelo como la primera vez Chrome-chan habría ganado.
Definitivamente se ha hecho más fuerte. Si no la hubiera forzado a pelear en el
aire gracias a mis cadenas de sangre no habría escapado tan fácil cuando me
puso las manos en el cuello.
—Entendí
algo mientras peleábamos.
—
¿Qué?
—Quería
que me vieras.
Chrome-chan
se levantó.
—Cuando
empecé a trabajar como mercenaria detrás de escenas y me hice famosa… no había
nadie que pudiera ignorarme como cuando era una huérfana… pero tú… me
derrotaste tan fácilmente que ni siquiera te molestarte en verme.
—Oh…
—Eso
fue insoportable, pero ahora finalmente me siento mejor.
La
radiante sonrisa que mostró era una que no había visto antes.
Ya
veo… en aquel momento la herí. Sí, estábamos peleando y ese tipo de cosas es
normal que pasen. Para empezar, ella fue la que atacó primero. Aun así, puede
que la haya herido de más por culpa de mi despreocupación.
—Chrome-chan…
—No
me digas que lo sientes…
Me
detuvo antes de que pudiera hablar. Contrario a lo que esperaba, ella no estaba
disgustada. Al contrario, entrecerró sus ojos ámbar y se echó a reír.
—Me
molesta que no haya ganado, pero tampoco me hubiera gustado que te dejaras
ganar, así que está bien.
—
Entiendo.
Si
ella dice que está bien entonces no tengo nada más que decir. A final de
cuentas lo más importante fue que peleamos en serio, como lo hicimos antes.
—Otra
cosa…
—
¿Eh?
Chrome-chan
me tomó de las manos. Antes de que pudiera preguntar algo mi cuerpo giró
—
¿Ah?
—Ven
conmigo unos momentos Argento.
La
razón de dicho giro fuer porque ella me cargó como a una princesa.
—Ug…
¿Chrome-chan?
—
¡No hagas tanto ruido! ¡Nos vamos! ¡No vayas a morderte la lengua!
No
necesito que me lo diga, me da miedo hablar. No vamos tan rápido como si
corriera por mi cuenta, pero aceleramos gradualmente y el paisaje fluye sin
parar.
—No
te preocupes, solo te estoy secuestrando porque la gente de allá es un poco
ruidosa.
—
¿Ah?
¿Por
qué tuvo que pasar esto?
El
paisaje sigue fluyendo y yo sigo sin entender lo que sucede. ¿Volví a
molestarla? Si lo pienso me he burlado mucho del tamaño de sus pechos. Aunque
arreglamos varias cosas al pelear no me extrañaría que haya otras cosas
pendientes.
—
Uff… aquí debería ser más que suficiente.
—
¿Y aquí es?
—Ni
idea, corrí al azar. Simplemente sé que está lo suficientemente lejos.
Ahora
que ya no me sostiene, puedo ver que nos rodea un bosque. Las hojas de los
árboles se balancean en lo alto y la luz del sol cruza a través de estas. El
olor del pasto es bastante agradable, parece un buen lugar para tomar una
siesta.
—Me
recuerda al lugar donde nos conocimos
—
¿Hm? Oh, es verdad ¿Fue en un bosque no?
Tras
decirle lo que pensaba ella miró a su alrededor, luciendo de acuerdo conmigo.
Posteriormente, caminó hacia mí y descubrió su cuello, aquella suave piel ya
que había mordido antes, lo recuerdo bien. Estoy confundida.
—mm
—Ah,
esto…
—
¿Mmm?
—aquí…
—No
entiendo…
Exasperada,
Chrome-chan tomó mi mano.
—Intento
decirte que me chupes la sangre.
—No
recuerdo que hayamos acordado hacer esto si ganaba.
—No
realmente, pero eres un vampiro y tienes que beber sangre o si no morirás y sé
que te has estado aguantado.
Al
decírmelo tan directamente pude entender.
—…
¿Por eso nos alejamos de los demás?
—Me
daría mucha pena si me chupas la sangre enfrente de todos.
—Ya
veo, pensé que todavía estabas molesta conmigo por burlarme de tus pechos y así.
—
¡Lo haces apropósito! ¡Recuerda esto cuando te persiga al rato!
Definitivamente
este no era el momento para decirle eso. Me lo dejó muy en claro cuando empezó
a jalarme del pelo. Sin embargo, ella luego me acercó a su cuello y pude oler
el suave aroma de su sudor. Realmente me he aguantado mucho.
—Uh…
muérdeme. Nnn, que vergonzoso, menos mal que estamos solas.
—Ah…
mn…
Conozco
el sabor de su sangre, y si me ofrecen algo tan delicioso definitivamente lo
tomaré. Siento un cosquilleo en mis colmillos, no puedo esperar a clavarlos en
su blanco y delicado cuello.
—Mm…
ah.
Abrí
tanto mi boca cuando la mordí que mi saliva estuvo a nada de derramarse.
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